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ENCUENTRO CONCEJIL DE PENDONES…

… PERO NO SEAS MAL PENSADO…

Hoy Quintanapalla no solo ha acogido un desfile de pendones, ha reunido a decenas de pueblos que han querido recordar quiénes son y de dónde vienen. Cada pendón que ha recorrido sus calles ha representado siglos de historia, el esfuerzo de generaciones que levantaron nuestros pueblos y el orgullo de pertenecer a una tierra con raíces profundas.

Entre ellos también ha estado presente Monasterio de Rodilla, porque la historia de un pueblo no se conserva en los libros, sino cuando sus vecinos la mantienen viva, la muestran y la comparten con los demás. Los pendones son mucho más que una tela al viento: son la memoria colectiva de quienes nos precedieron y el legado que dejamos a quienes vendrán después.

Quienes han acudido hoy a Quintanapalla habrán regresado a casa con la satisfacción de haber formado parte de algo grande: una jornada de convivencia, identidad y orgullo por nuestros pueblos. Y quienes no han podido asistir quizá sientan ahora que se han perdido una oportunidad de emocionarse viendo cómo la historia de nuestra comarca sigue caminando unida bajo los colores de sus pendones. Porque hay acontecimientos que se disfrutan, pero también se recuerdan. Ojalá la próxima edición encuentre a más vecinos de Monasterio de Rodilla acompañando a su pendón y representando a su pueblo, para que nadie tenga que escuchar lo que fue y pensar: «qué pena no haber estado allí».

Momento del saludo de uno de nuestros dos pendones concejiles, el del barrio de abajo (blanco).

CUANDO LAS RAÍCES EMOCIONAN:

La celebración de la Santa Misa ha sido, para muchos de los asistentes, uno de los momentos más emotivos de la jornada.
Las palabras de D. Antonio, párroco de Quintanapalla y otras parroquias de Burgos han recordado que la verdadera grandeza de nuestros pueblos no reside únicamente en sus piedras, sus tradiciones o sus pendones, sino en las personas que, generación tras generación, han sabido transmitir valores, fe, esfuerzo y sentido de comunidad.
Su homilía ha invitado a contemplar nuestras raíces no como un recuerdo del pasado, sino como una responsabilidad compartida hacia el futuro. En un ambiente de recogimiento y fraternidad, muchos han sentido la emoción de reconocerse herederos de una misma historia y de comprender que mantener viva la identidad de nuestros pueblos es también una forma de honrar a quienes nos precedieron y de legar algo valioso a quienes vendrán después.
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Homilía Encuentro pendones
¡GRACIAS!