LA FALSEDAD TIENE ALAS Y VUELA, Y LA VERDAD LA SIGUE ARRASTRÁNDOSE, DE MODO QUE CUANDO LAS GENTES SE DAN CUENTA DEL ENGAÑO YA ES DEMASIADO TARDE. «Miguel de Cervantes Saavedra».

Alguna persona de las que pasea este verano entre los dos barrios se ha preguntado, ¿por qué según se avanza por la acera hacia el barrio de Santa Marina, esta te «escupe» hacia la carretera debido a que «de repente» los trabajos de desbroce no se han hecho?

Si no te das la vuelta por que aún así  te ves en la obligación de continuar por la carretera, a consta de tu seguridad, unos pasos más adelante…

Y finalmente, descubres esto…

¿Por qué el alcalde no deja que, tras finalizar las sesiones plenarias, los vecinos puedan preguntar sobre este asunto? ¿La responsabilidad también será de los que viendo las cosas, si están mal, deciden callar…, o no?

¿QUÉ PASARÍA SI ABRIERAS LAS PUERTAS DEL ARMARIO?


«Tener un muerto en el ropero, en el armario, es mantener un secreto que te afecta tanto que no podrías dejarlo saber, y también esconder o disimular un asunto deshonroso o vergonzoso que si se supiera haría que la gente cambiara radicalmente la imagen que tienen o la que intentas crear sobre de ti mismo.

Existen dos teorías clásicas sobre el origen de esta frase. La primera teoría es que tiene su origen en las comedias de enredo, en ciertas novelas policíacas y en películas cinematográficas, donde este recurso es bastante habitual. En este tipo de producciones artísticas, un criminal oculta a su víctima en un armario para ocultar a los recién llegados su asesinato y aparentar normalidad. De aquí, pasó a significar que una persona oculta la parte indigna de su vida por disimulo, o por conveniencia.

La otra teoría es más antigua, sostiene que  esta frase proviene de un cuento en ingles sobre Barba Azul (Blue Beard), en ingles la frase se traduce como “tener un esqueleto en el armario”.

Según dice la leyenda, Barba Azul se había casado ya tres veces, y nadie sabía que pasaba con sus mujeres que desaparecían sin dejar rastro.

Volvió a casarse por cuarta vez y al poco  de la boda Barba Azul anunció a su esposa que debía salir del país a la vez que le entregaba las llaves de todas las puertas de su castillo, hasta la llave de una a la que le prohibió entrar, un ropero grande.

La esposa picada por la curiosidad de la prohibición, decidió abrir la puerta que tenía prohibida abrir para ver lo que había dentro y encontró los cuerpos sin vida, los esqueletos de las otras tres esposas que la habían precedido.

Se dice de alguien que tiene algún muerto en el armario cuando por su historial de acciones y actitudes no está en posición de criticar o señalar a otras personas, o de dar lecciones de ética, ya que él mismo da mucho de qué hablar y está sujeto a ser cuestionado en caso de que exprese tales críticas sobre otros o que pretenda dar lecciones de ética cuando su historia está cuajada de traiciones, bajezas, indignidades, ruindades y bajezas.

A todos el tiempo, la educación, las amistades y las experiencias de todo tipo nos hacen madurar y superar algunas cosas, aunque lo cierto es que hay mucha gente, más de lo que nos pueda parecer en un principio, que tiene algo de lo que arrepentirse, algo de lo que avergonzarse, algo que ahora, hipócritas, critican en los otros, que se dan golpes de pecho y que sin embargo alguna vez han hecho  algo que si se supiera los sacarían con deshonor de donde se han apalancado a base de mentiras, de zarpazos, de zancadillas.

Hay muchas personas que no han aprendido nada de las experiencias que han tenido, que no hacen caso del dicho que dice “Por muy hábil que sea un criminal, por mucho que intente borrar sus huellas, tarde o temprano será descubierto y caerá sobre él todo el peso de la ley” de la radio novela  “el criminal nunca gana”.

Hay muchas personas que se han aupado de nuevo a una poltrona con las mismas formas de actuar que ya en el pasado les sirvieron para medrar, y que al descubrirse sus iniquidades les pasaron factura, y sirvieron para que les echaran a patadas del cargo que ocupaban.

Pues bien, los muertos en el armario del que los tiene, siempre están dispuestos a aparecer de nuevo, aunque seguro, que son cosas que desea olvidar, que desea ocultar para seguir con el mismo camino de mentiras en la que ha desarrollado toda su vida personal y profesional, pero que al final, tarde o temprano salen a la luz. Y si no al tiempo».

MIQUEL PASCUAL AGUILÓ.