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LA POLÍTICA DE HACER COMO EL AVESTRUZ, NO CONDUCE A BUEN PUERTO.

Gracias a las informaciones que algunos vecinos hicieron llegar a la Asociación Vecinal, se detectó que se estaba eliminando el acceso de la entrada de lo que se conocía como una calleja en el Barrio de Santa Marina.

La Asociación Vecinal después de realizar consultas a los organismos obtuvo la confirmación de la existencia de una calleja en la zona en cuestión, motivo por el que pidió aclaraciones al Ayuntamiento. El Ayuntamiento insistiendo en su empecinamiento de no contestar a la Asociación generó una gran controversia en el pueblo con este asunto. En la siguiente imagen se observa el tramo en cuestión.

Controversia que ha aumentado al quedar acreditado  que la entidad municipal está  incumpliendo  la  obligación  de auxiliar,  con  carácter  preferente  y  urgente,  al  Procurador  del  Común  en  sus investigaciones. Motivo por el cual se ha vuelto a incluir por DÉCIMA vez a nuestro Ayuntamiento como ENTIDAD NO COLABORADORA con la Institución regional.

TRITIUM AUTRIGONUM no ve con buenos ojos el “currículum” que está acumulando nuestro Ayuntamiento en las Instituciones. Es una prueba de la incapacidad que muestran sus integrantes para hacer una gestión razonable y equitativa sobre los asuntos que atañen al «Común» de los vecinos.

Es un asunto de gran preocupación para la Asociación Vecinal, pero da la sensación que a los integrantes del Consistorio “se la trae al pairo”, habida cuenta de la pertinaz postura de no facilitar información ni a la Asociación Vecinal, ni al Procurador del Común sobre este tipo de asuntos de carácter público.

Puede que haya algunas personas que sientan que estos asuntos no les atañen, mientras a ellos no les toque consideran que no son de su incumbencia y, por lo tanto, los juzgan como banales.

Desde la Asociación Vecinal se hace un llamamiento a reflexionar sobre esta postura, que se podría llegar a tachar de egoísta en su extremo más negativo, ya que lo que atañe al “dominio público” nos atañe a todos.

Además, la entidad municipal tiene la obligación de aclarar todas las controversias que se generen sobre el “dominio público”, no sólo por el punto de vista legal, sino porque es la manera más práctica de fomentar una adecuada convivencia con los vecinos. Cuando lo anterior no sucede, surgen los problemas.

¿HASTA CUÁNDO CREES QUE LAS INSTITUCIONES VAN A SEGUIR PERMITIENDO ESTA FORMA DE ACTUAR?

¿HASTA CUÁNDO CREES QUE A TI NO VE VA A SALPICAR ESTA FORMA DE HACER POLÍTICA?

Si el Ayuntamiento hubiera contestado en su día a la Asociación o al Procurador del Común, dando las aclaraciones solicitadas, no se habría generado ningún tipo de controversia. Simplemente se habría determinado la existencia efectiva de un problema y, de ser así, se habría puesto remedio.

Para que lo anterior fuera posible, los integrantes del Consistorio tendrían que haber asumido que no son vecinos corrientes, que tienen responsabilidades sobre lo público y que éstas forman parte del conjunto de las que poseen las Instituciones españolas. Pero, habida cuenta del “currículum” que se está acumulando, no parece que esto haya sucedido aún.

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¿No habéis observado que todos los movimientos populares llevan en su seno un germen de traición, cuyo misterioso origen jamás se descubre?

 En todo aquello que hace la plebe por sí y de su propio brutal instinto llevada, se ve tras la apariencia de la pasión un tejido de alevosías, de menguados intereses o de criminales engaños; pero ningún sutil dedo puede tocar los hilos de esta tela escondida en cuyas mallas quedan enredados y cogidos mil bárbaros incautos.

¿Quién hizo correr la voz de la traición de Mañara? ¿Fue todo obra deliberada de la Zaina? La historia dice que sí; pero yo creo haber oído tachar de sospechoso al pobre regidor en parajes muy distantes de la calle de la Pasión.

Sin duda el frecuente roce con la plebe había desconceptuado mucho a D. Juan en la opinión de sus iguales. Carecía en absoluto de respetabilidad, y el que la pierde entre los de arriba queriendo sustituirla con bajas amistades, que son siempre inconstantes, está expuesto a perderlo todo en un momento, y a que cualquier chispa fugaz  incendie de improviso la fábrica de una reputación que no se funda en nada sólido.

Mañara había adulado a la plebe imitándola.  Con ese animal no se juega.  Es como el toro que tanto divierte, y de quien tantos se burlan, pero que cuando acierta a coger a uno, lo hace a las mil maravillas.

Vimos caer a Godoy, favorito de los reyes, y ahora hemos visto caer a Mañara, favorito del pueblo. Todas las privanzas que no tienen por fundamento el mérito o la virtud suelen acabar lo mismo. Pero nada hay más repugnante que la justicia popular, la cual tiene sobre sí el anatema de no acertar nunca, pues toda ella se funda en lo que llamaba Cervantes el vano discurso del vulgo, siempre engañado”.

BENITO PÉREZ GALDÓS.