NO ME SEPARO DE TÍ, VAMOS JUNTOS.

Existen personas en la comarca que están apostando por ver el pueblo con una visión más avanzada, de conjunto. Esta visión es acorde a los tiempos que nos esperan. TRITIUM AUTRIGONUM, comparte y promociona esa visión de «nuevo futuro» para el pueblo.

Se adjuntan a continuación algunas de las actividades que se van a realizar en nuestro pueblo en próximas fechas. Son fruto de ideas que han aportado los propios vecinos que, sin aspirar a ningún tipo de reconocimiento, año a año han estado contribuyendo al mantenimiento de las mismas.

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«Al término de la primera semana, mataron y asaron un venado, pero se conformaron con comer la mitad y salar el resto para los próximos días. Trataban de aplazar con esa precaución la necesidad de seguir comiendo guacamayas, cuya carne azul tenía un áspero sabor de almizcle. Luego, durante más de diez días, no volvieron a ver el sol. El suelo se volvió blando y húmedo, como ceniza volcánica, y la vegetación fue cada vez más insidiosa y se hicieron cada vez más lejanos los gritos de los pájaros y la bullaranga de los monos, y el mundo se volvió triste para siempre. Los hombres de la expedición se sintieron abrumados por sus recuerdos más antiguos en aquel paraíso de humedad y silencio, anterior al pecado original, donde las botas se hundían en pozos de aceites humeantes y los machetes destrozaban lirios sangrientos y salamandras doradas. Durante una semana, casi sin hablar, avanzaron como sonámbulos por un universo de pesadumbre, alumbrados apenas por una tenue reverberación de insectos luminosos y con los pulmones agobiados por un sofocante olor de sangre. No podían regresar, porque la trocha que iban abriendo a su paso se volvía a cerrar en poco tiempo, con una vegetación nueva que casi veían crecer ante sus ojos. – No importa – decía José Arcadio Buendía. – Lo esencial es no perder la orientación-. Siempre pendiente de la brújula, siguió guiando a sus hombres hacia el norte invisible, hasta que lograron salir de la región encantada».

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, en el año de 1967.