TRITIUM AUTRIGONUM EXIGE RESPETO PARA NUESTRO PATRIMONIO NATURAL.

El vertido de glifosato en los arroyos no se debe de realizar, además puede acarrear consecuencias negativas para el medio ambiente y la salud humana «se le considera un disruptor endocrino que afecta al sistema hormonal animal y humano». Puedes leer más sobre ello en la siguiente publicación:

https://www.elsaltodiario.com/rios/nuevo-informe-revela-profunda-contaminacion-espanoles-glifosato

No obstante, es un producto rentable para limpiar las hierbas no deseadas de los cultivos agrícolas, garantizando cosechas productivas. Está permitido para ello.

Sin embargo, se ha observado que a veces se está utilizando en nuestros arroyos para limpiarlos de vegetación, práctica que hay que erradicar puesto que de ellos se está cogiendo agua para regar las huertas.

En esta imagen se puede observar como el glifosato mata toda la vegetación de los arroyos, junto al agua. Los berros también mueren, pudriéndose en el propio cauce. Muy probablemente la recolección de berros y caracoles también resulte perjudicada, además las aves y la caza también beben de estos puntos.

TRITIUM AUTRIGONUM se ha puesto en contacto con el SEPRONA y con la CONFEDERACIÓN, se nos ha confirmado que este tipo de prácticas son sancionables al estar prohibidas y generar daños al entorno natural. También nos hemos dirigido al Ayuntamiento para que tome cartas en el asunto y dé aclaraciones a la vecindad.

………..

«Pobre perdiz. Es un verdadero milagro que todavía podamos darnos el gustazo de escucharla cantar pinada en el risco, en el majano o en la piedra señera de nuestros pagos. Todo está contra ella. El pedrisco que la atollasca, el turbión que arregacha las tierras y arrastra los nidos, el trueno que enhuera las nidadas, las escopetas negras que no conocen veda, los herbicidas y las cosechadoras, el lámpico pastor de botella y la escardadora cuadrillera. Y luego, toda la picaresca del alar, del lazo, de la lanchuela y del correr a los perdigones hasta rendirles asfixiados. Y después el lagarto y el zorro. Y además los córvidos, una verdadera plaga desatada por nuestros campos; porque grajos y picazas son, hoy día, los peores enemigos de la perdiz.“

FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE.